Basura electrónica en México: qué pasa con tu celular viejo

En México, 84.6% de las personas de seis años o más usó un teléfono celular en 2025 [2], y quizá tú también guardas en un cajón un cargador o un teléfono que ya no prendes. Es parte de un problema global: en 2022 el mundo generó 62,000 millones de kilos de basura electrónica, 7.8 por persona, y desde 2010 esa cifra crece casi cinco veces más rápido que el reciclaje formal documentado [1]. México aportó 1,499 millones de kilos, 11.8 por habitante, y fue el tercer generador del continente americano, después de Estados Unidos y Brasil [1]. En este artículo revisaremos qué contiene la basura electrónica, cuánto se recicla, qué dice la ley mexicana, a dónde llevarla y por qué lo mejor es que tu aparato dure.
Para el Monitor Global de Residuos Electrónicos de la ONU, un aparato eléctrico o electrónico (AEE) es cualquier producto con circuitos o componentes eléctricos y una fuente de energía o batería, y "un AEE se convierte en residuo electrónico (o RAEE) una vez que su dueño lo desecha como residuo, sin intención de reutilizarlo" (traducido de la fuente original [1]). Lo que tiramos es una mina: la basura electrónica de 2022 contenía 31,000 millones de kilos de metales, 17,000 millones de plásticos y 14,000 millones de otros materiales; solo los metales valían unos 91,000 millones de dólares, sobre todo cobre, hierro y oro [1]. También hay tierras raras, metales clave para las energías renovables y la movilidad eléctrica, y sustancias peligrosas como plomo, mercurio y retardantes de flama bromados, químicos que evitan que carcasas y cables ardan, pero son tóxicos y persistentes [1]. La ley mexicana clasifica estos "residuos tecnológicos" como de manejo especial: no son basura doméstica común ni, por regla general, residuos peligrosos (aunque piezas con mercurio, cadmio o plomo sí pueden serlo), pero requieren un manejo específico [4].
De toda la basura electrónica que generó el mundo en 2022, solo 22.3% quedó documentado como recolectado y reciclado de forma formal y ambientalmente adecuada, y en celulares, routers y otros equipos pequeños de informática, 22% [1]. El manejo inadecuado del resto libera cada año 58,000 kilos de mercurio y 45 millones de kilos de plásticos con retardantes de flama [1]. Además, 65% de los 5,100 millones de kilos de aparatos usados y chatarra electrónica que cruzan fronteras cada año viaja sin control de países de ingresos altos a países de ingresos medios y bajos [1]. La Organización Mundial de la Salud (OMS) documenta que el reciclaje informal quema a cielo abierto tarjetas de circuitos y plásticos, quema cables para sacar cobre y usa baños con cianuro, ácido nítrico o mercurio para sacar oro [3]. Hasta 12.9 millones de mujeres del sector informal de residuos podrían estar expuestas, y más de 18 millones de menores de edad trabajan en la rama industrial que incluye el procesamiento de residuos [3]. La exposición antes de nacer y en la infancia se asocia con daños al neurodesarrollo, efectos adversos al nacer, menor función pulmonar y daño al ADN [3].
En México el hueco es mayor: solo 52.6 millones de esos 1,499 millones de kilos quedaron documentados como reciclados formalmente, alrededor de 3.5% [1]. Reglas hay. La ley general de residuos obliga a los grandes generadores (quienes generan 10 toneladas o más de residuos al año) y a productores, importadores, exportadores y distribuidores de los productos listados en las normas a formular y ejecutar planes de manejo, instrumentos para reducir y aprovechar esos residuos [4]. En esa lista, la NOM-161-SEMARNAT-2011 incluye computadoras, laptops, celulares, pantallas, cables e impresoras [5]. En enero de 2026 llegó la Ley General de Economía Circular, que establece la responsabilidad extendida del productor (la empresa responde por su producto en todo su ciclo de vida) y pide evitar la obsolescencia y fomentar la reparación, aunque se aplicará de forma gradual mediante acuerdos de la Semarnat [6]. Ahora, los matices. La cifra mexicana solo cuenta lo documentado: un estudio de 2017 describió una recuperación que mezcla sectores formal e informal poco conocidos [7], y el teléfono del cajón ni siquiera aparece. Reciclar tampoco recupera todo: de los 31,000 millones de kilos de metales de 2022 se perdieron 12,000 millones, entre fugas del propio reciclaje y manejo inadecuado, y el reciclaje cubre 1% o menos de la demanda de tierras raras [1]. Y mandar chatarra a países sin infraestructura no es reciclar: es mover el problema de lugar.
Lo más poderoso está en tu mano. Hacia 2016 se calculaba que en el mundo se cambiaba de celular en promedio cada 21 meses [9]; estimaciones recientes lo ubican en unos 43 meses en 2024 [12], pero muchos aún se reemplazan antes de tiempo, por querer el modelo nuevo o por una pantalla rota, una batería gastada o un software que deja de actualizarse [9]. Investigadores de la Comisión Europea calcularon que, sin contar las redes de datos, la mayor parte de la huella de carbono de un smartphone viene de extraer sus materiales y fabricar sus piezas: 10.7 kilos de CO2 equivalente (la unidad que suma los gases de efecto invernadero) al año si se cambia cada dos años. Cargarlo suma 1.9 kilos al año y el reciclaje final solo descuenta 0.8 [8]. Usarlo tres años en vez de dos recorta su huella anual entre 23 y 30%, y llegar a cuatro, entre 39 y 44%, aun si hay que cambiarle la pantalla o la batería [8]. Así que ponle funda y mica [9], cambia la batería antes que el teléfono y, si ya no lo usas, véndelo o regálalo; comprar reacondicionado ayuda si de verdad sustituye uno nuevo [8]. Cuando ya no tenga arreglo, borra tus datos y llévalo completo a un acopio autorizado. En la Ciudad de México, el Reciclatrón de la Sedema es gratuito y tiene jornadas itinerantes y puntos fijos [10]; en su jornada del 29 y 30 de octubre de 2026 sumó el Reparatrón de los PILARES (centros comunitarios de la ciudad), que revisa si tu aparato aún puede repararse [11]. Consulta en su sitio la fecha de la próxima jornada y si el Reparatrón vuelve a acompañarla [10]. Fuera de la capital, pregunta en tu municipio. Para profundizar, revisa la economía circular, la minería submarina de los metales de la transición, el análisis de ciclo de vida y los desafíos del manejo sustentable de la basura. El celular más sustentable es el que ya tienes en la mano.
Referencias
- Baldé, C. P., Kuehr, R., Yamamoto, T., McDonald, R., D'Angelo, E., Althaf, S., Bel, G., Deubzer, O., Fernandez-Cubillo, E., Forti, V., Gray, V., Herat, S., Honda, S., Iattoni, G., Khetriwal, D. S., Luda di Cortemiglia, V., Lobuntsova, Y., Nnorom, I., Pralat, N., & Wagner, M. (2024). The Global E-waste Monitor 2024 (2.ª ed., noviembre de 2024). International Telecommunication Union (ITU) y United Nations Institute for Training and Research (UNITAR). https://www.itu.int/en/ITU-D/Environment/Documents/Publications/2025/d-gen-e_waste.01-2024-pdf-e.pdf
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2026). Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025 (Comunicado de prensa 32/26). INEGI. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/endutih/ENDUTIH_25.pdf
- World Health Organization. (2021). Children and digital dumpsites: E-waste exposure and child health. WHO. https://www.who.int/publications/i/item/9789240023901
- Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2026). Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (texto vigente, última reforma DOF 19-01-2026). https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGPGIR.pdf
- Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. (2013). NOM-161-SEMARNAT-2011, que establece los criterios para clasificar a los residuos de manejo especial y determinar cuáles están sujetos a plan de manejo; el listado de los mismos, el procedimiento para la inclusión o exclusión a dicho listado; así como los elementos y procedimientos para la formulación de los planes de manejo. Diario Oficial de la Federación, 1 de febrero de 2013. https://platiica.economia.gob.mx/normalizacion/nom-161-semarnat-2011/
- Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2026). Ley General de Economía Circular (nueva ley, DOF 19-01-2026). https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGEC.pdf
- Cruz-Sotelo, S., Ojeda-Benítez, S., Jáuregui Sesma, J., Velázquez-Victorica, K., Santillán-Soto, N., García-Cueto, O., Alcántara Concepción, V., & Alcántara, C. (2017). E-waste supply chain in Mexico: Challenges and opportunities for sustainable management. Sustainability, 9(4), 503. https://doi.org/10.3390/su9040503
- Cordella, M., Alfieri, F., & Sanfelix, J. (2021). Reducing the carbon footprint of ICT products through material efficiency strategies: A life cycle analysis of smartphones. Journal of Industrial Ecology, 25(2), 448-464. https://doi.org/10.1111/jiec.13119
- Cordella, M., Alfieri, F., Clemm, C., & Berwald, A. (2021). Durability of smartphones: A technical analysis of reliability and repairability aspects. Journal of Cleaner Production, 286, 125388. https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2020.125388
- Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México. (s. f.). Reciclatrón. Sedema. https://www.sedema.cdmx.gob.mx/programas/programa/reciclatron
- Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México. (2026, 28 de octubre). Realizará Sedema jornada del Reciclatrón en el Deportivo Azcapotzalco Reynosa. Sedema. https://www.sedema.cdmx.gob.mx/comunicacion/nota/realizara-sedema-jornada-del-reciclatron-en-el-deportivo-azcapotzalco-reynosa
- Counterpoint Research. (2025, 19 de noviembre). Smartphone replacement cycle forecast, 2016-2029. https://counterpointresearch.com/en/reports/smartphone-replacement-cycle-forecast-2016-2029