Baterías: la pieza que le faltaba a las renovables

La energía solar acaba de cruzar los tres teravatios instalados en el mundo, un crecimiento que ya revisamos al hablar de la agrovoltaica. Pero el sol se pone justo cuando más electricidad consumimos, y el viento no sopla a pedido. Durante dos décadas esa intermitencia fue el argumento favorito de quienes sostenían que las renovables jamás podrían sostener una red eléctrica: haría falta una forma barata de guardar la energía, y no existía. Lo que casi nadie notó es que en los últimos años esa pieza faltante dejó de faltar. En este artículo revisaremos qué es el almacenamiento de energía, por qué su costo se desplomó y por qué, aun así, no resuelve todo el problema.
El fenómeno tiene nombre y forma de ave. En 2007, dos investigadores modelaron qué pasaría si mucha energía solar entrara a una red convencional: la demanda que deben cubrir las plantas tradicionales se hundiría a mediodía —cuando el sol pega fuerte— y se dispararía al anochecer, dibujando una silueta que años después se bautizaría como "curva de pato" [1]. Hoy ese pronóstico se mide en electricidad desperdiciada: en 2024, el operador de la red de California tuvo que recortar 3.4 millones de megavatios-hora de generación limpia porque sobraba, un 29% más que el año anterior, y el 93% de ese desperdicio fue solar [2]. Sin almacenamiento, cada panel nuevo tiene rendimientos decrecientes.
Aquí es donde cambió todo. Según el sondeo anual de precios de BloombergNEF, el paquete promedio de baterías de ion-litio cerró 2025 en 108 dólares por kilovatio-hora: más de diez veces más barato que en 2010 [9]. Y por primera vez en la historia, el segmento más económico de toda la industria no fueron los autos eléctricos (99 dólares por kilovatio-hora) sino las baterías para almacenamiento en red, que cayeron a 70 dólares tras abaratarse 45% en un solo año. El efecto en el terreno fue inmediato: la Agencia Internacional de Energía reporta que en 2025 el mundo instaló unos 108 gigavatios de almacenamiento en baterías, 40% más que el año previo, con China concentrando más de la mitad [10]. Y ya se nota en la curva: el 21 de abril de 2025, entre las cinco y las nueve de la noche, las baterías aportaron el 36.6% de toda la electricidad de California. El pato, poco a poco, se está aplanando.
Conviene sin embargo desconfiar del entusiasmo, por tres razones. La primera es que se confunden sistemáticamente potencia y energía: casi todas las notas comparan gigavatios de baterías contra gigavatios de otras tecnologías como si midieran lo mismo, y no lo hacen. La hidroeléctrica por bombeo —subir agua a una presa alta cuando sobra electricidad y soltarla cuando falta— superó los 201 gigavatios en 2025, pero medida en energía almacenada concentra más del 94% de la capacidad mundial de larga duración [3]. La segunda razón es que el litio sencillamente no resuelve esa larga duración: para que el almacenamiento multi-día pudiera desplazar a las plantas firmes bajas en carbono, su costo por capacidad energética tendría que caer por debajo de 20 dólares por kilovatio-hora solo para recortar el costo eléctrico un 10%, y por debajo de 1 dólar para desplazarlas del todo [4]. Son órdenes de magnitud por debajo de cualquier batería actual: un límite estructural, no un asunto de esperar unos años.
La tercera razón es ambiental, y merece honestidad en ambas direcciones. Extraer litio de salmuera consume agua en algunos de los lugares más secos del planeta, y un estudio en el Salar de Atacama mostró que buena parte del agua dulce de la zona es agua fósil, recargada en escalas de décadas y no por la lluvia reciente [5]: gastarla no es un préstamo, es un retiro. Dicho eso, dos cifras muy repetidas no aguantan escrutinio. La de "dos millones de litros de agua por tonelada de litio" está en el extremo alto del rango y las estimaciones por ciclo de vida la ubican bastante por debajo [8]; y la de que "solo se recicla el 5% de las baterías" se rastrea a estimaciones viejas y parciales, no a un dato duro [6]. El reciclaje es de hecho una de las palancas más prometedoras —la Agencia Internacional de Energía calcula que podría recortar hasta 40% la demanda de minas nuevas de cobre hacia 2050— y su cuello de botella no es tecnológico sino logístico: recolectar las baterías. Mientras tanto, alternativas sin litio ya operan a escala comercial: baterías de sodio con más de 10,000 ciclos de vida y operación de −40 a 70 °C, baterías de flujo de vanadio, aire comprimido y hasta almacenamiento por gravedad.
México ilustra la paradoja completa. En abril de 2022 se reformó la Ley Minera para declarar el litio patrimonio de la Nación y prohibir concesiones para su explotación; en agosto de ese año se creó el organismo Litio para México, en febrero de 2023 se estableció la zona de reserva Li-MX1 en Sonora con casi 235,000 hectáreas, y en agosto de 2023 se cancelaron nueve concesiones [7]. Pero conviene bajar las expectativas: el litio sonorense está en arcillas, no en salmueras, lo que lo vuelve técnicamente más difícil y caro de procesar, y la etiqueta de "el yacimiento más grande del mundo" que circuló en medios fue disputada por el propio Servicio Geológico Mexicano. La lección de fondo no es sobre minerales. Es que la transición energética se juega cada vez menos en generar electricidad limpia —eso ya sabemos hacerlo y es barato— y cada vez más en guardarla para cuando el sol se meta.
Referencias
- Denholm, P., & Margolis, R. M. (2007). Evaluating the limits of solar photovoltaics (PV) in traditional electric power systems. Energy Policy, 35(5), 2852-2861.
- U.S. Energy Information Administration. (2025). Solar and wind curtailments continue to rise in California. Today in Energy.
- International Hydropower Association. (2026). World Hydropower Outlook 2026.
- Sepulveda, N. A., Jenkins, J. D., Edington, A., Mallapragada, D. S., & Lester, R. K. (2021). The design space for long-duration energy storage in decarbonized power systems. Nature Energy, 6(5), 506-516.
- Moran, B. J., Boutt, D. F., McKnight, S. V., Jenckes, J., Munk, L. A., Corkran, D., & Kirshen, A. (2022). Relic groundwater and prolonged drought confound interpretations of water sustainability and lithium extraction in arid lands. Earth's Future, 10(7), e2021EF002555.
- Harper, G., Sommerville, R., Kendrick, E., Driscoll, L., Slater, P., Stolkin, R., Walton, A., Christensen, P., Heidrich, O., Lambert, S., Abbott, A., Ryder, K., Gaines, L., & Anderson, P. (2019). Recycling lithium-ion batteries from electric vehicles. Nature, 575(7781), 75-86.
- Ruiz Cedano, J. T., & Vázquez Ruiz, M. Á. (2024). El litio en Sonora: hitos sobre el proyecto y perspectivas. Indiciales, 1(7).
- Schenker, V., Oberschelp, C., & Pfister, S. (2022). Regionalized life cycle assessment of present and future lithium production for Li-ion batteries. Resources, Conservation and Recycling, 187, 106611.
- BloombergNEF. (2025). Lithium-Ion Battery Price Survey 2025.
- International Energy Agency. (2026). Global Energy Review 2026 — Battery storage.