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Energía eólica en México: cuánto viento ya convertimos en luz

Pablo Seldner· 18 sep 2026· 6 min de lectura· Energía Limpia
Energía eólica en México: cuánto viento ya convertimos en luz

En 2024 el mundo instaló 117 gigavatios de nuevas turbinas eólicas y llegó a 1,136 gigavatios acumulados [1]; el viento ya produce el 8.1% de la electricidad del planeta y, sumado a la solar, superó por primera vez a la hidráulica [2]. México tiene una ventaja que pocos países tienen —el Istmo de Tehuantepec, uno de los corredores de viento más intensos del mundo— y, sin embargo, cerró 2024 con 7,782 megavatios instalados en 74 parques repartidos en 15 estados, que generaron 19.9 teravatios-hora: el 5.68% de la electricidad del país [3][4][5]. Hace cinco años explicamos aquí cómo funciona una turbina; en este artículo revisaremos qué tanto ha crecido la eólica mexicana desde entonces, cuánto cuesta frente a las alternativas y por qué el viento del Istmo es también una historia de tierra y de consulta a sus pueblos.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático lo plantea sin rodeos: "El uso de la energía eólica requiere que la energía cinética del aire en movimiento se convierta en energía útil. Como resultado, la economía de usar el viento para suministrar electricidad es muy sensible a las condiciones locales de viento y a la capacidad de las turbinas para extraer energía de manera confiable en un rango amplio de velocidades típicas" (traducido de la fuente original [6]). La física tiene una consecuencia enorme: la potencia disponible en el viento crece con el cubo de su velocidad, así que un viento dos veces más rápido trae ocho veces más energía. Y hay un tope. Ninguna turbina puede extraer más del 59.3% de esa energía —el llamado límite de Betz—, porque el aire que ya cedió su empuje tiene que seguir fluyendo detrás del rotor [7]. Las turbinas reales se quedan por debajo de ese tope; el resto de la ingeniería consiste en poner las aspas donde el viento sopla fuerte y parejo.

Eso explica el Istmo. En la zona sur de Tehuantepec la velocidad media anual del viento supera los 10 metros por segundo, cuando en el mundo se aprovechan vientos promedio de 6.5, y los parques ahí operan con un factor de planta (la fracción del año en que una central produce a su capacidad máxima) medio de 42%, frente a un promedio mundial de 26% [8]. Oaxaca concentra 21 parques y casi 2,500 megavatios, cerca de una tercera parte de la capacidad eólica nacional [9]. El resultado económico ya es contundente a nivel global: el costo nivelado (inversión, operación y mantenimiento repartidos entre toda la energía que la planta producirá en su vida útil) de la eólica terrestre nueva promedió 0.034 dólares por kilovatio-hora en 2024, 53% por debajo de la alternativa fósil más barata [10]. En Estados Unidos, con datos de mercado y sin subsidios, la eólica terrestre cuesta entre 37 y 86 dólares por megavatio-hora contra 48 a 109 del ciclo combinado de gas [11]. Construir viento nuevo es hoy más barato que construir gas nuevo.

Si es tan barato y tenemos tan buen recurso, ¿por qué apenas el 5.68%? Tres frenos. El primero es físico: el viento no sopla a pedido, y el Istmo tiene un marcado patrón estacional —fortísimo de octubre a febrero, más débil en verano— que obliga a respaldar con otras fuentes o con almacenamiento, como ya revisamos al hablar de baterías. El segundo es de cables: el mejor viento está en el sur y la demanda en el centro y el norte, y las líneas de transmisión para sacar esa energía del Istmo llevan años de rezago. El tercero es regulatorio: la capacidad nueva se frenó en los últimos años por falta de permisos e inversión [3], y la Secretaría de Energía proyecta sumar 6,860 megavatios eólicos hacia 2030, de los cuales 4,701 ya están asignados a 17 centrales [12], una meta que dependerá de que la inversión regrese.

Hay un cuarto reto que no aparece en las gráficas de costo y merece tratarse con respeto: la tierra del Istmo tiene dueños. Buena parte de los parques se levantó sobre tierras comunales y ejidales de pueblos zapotecos e ikoots, con contratos de reserva que pagaban entre 150 y 200 pesos por hectárea al año y arrendamientos de 1,500 a 12,000 pesos por hectárea, más regalías de entre 0.025% y 1.53% de los ingresos brutos [8]. La consulta indígena de Juchitán —la primera de este tipo en el sector energético mexicano [14]— se realizó entre noviembre de 2014 y julio de 2015 para el parque de Eólica del Sur [13], y la literatura académica documenta que el proceso llegó cuando el proyecto ya estaba decidido, con información asimétrica y beneficios repartidos de forma desigual [15][16]. La lección no es que el viento sea malo, sino que una transición que se hace sobre las comunidades y no con ellas termina en tribunales, bloqueos y desconfianza hacia toda energía limpia.

El camino hacia adelante ya tiene ejemplos: esquemas donde la comunidad es socia y no solo arrendadora, como las cooperativas eólicas que propone la propia región [15], y contratos transparentes. Con uno de los mejores recursos eólicos del mundo y la tecnología más barata de la historia, el límite de la eólica mexicana no es el viento ni el dinero: es la calidad de los acuerdos. Si los próximos 6,860 megavatios se construyen con consentimiento real y beneficios compartidos, el Istmo puede ser lo que la geografía le prometió: la turbina del país.

Referencias

  1. Global Wind Energy Council (GWEC). (2025). Global Wind Report 2025. GWEC.
  2. Ember. (2025). Global Electricity Review 2025. Ember.
  3. Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE). (2025, 15 de mayo). Capacidad instalada en energía eólica crece, pero falta inversión (nota informativa). AMDEE.
  4. Herrera, M. (2025, 17 de febrero). Energía eólica y la transición energética en México. Diario de la Transición Energética / Energía a Debate.
  5. La Jornada. (2025, 4 de noviembre). Inversión en energía eólica suma 13.8 mil mdd hasta 2024: AMDEE (informe anual de la AMDEE). La Jornada, sección Economía.
  6. Wiser, R., Yang, Z., Hand, M., Hohmeyer, O., Infield, D., Jensen, P. H., Nikolaev, V., O'Malley, M., Sinden, G., & Zervos, A. (2011). Wind energy. En O. Edenhofer et al. (Eds.), IPCC Special Report on Renewable Energy Sources and Climate Change Mitigation (cap. 7, pp. 535-607). Cambridge University Press.
  7. Manwell, J. F., McGowan, J. G., & Rogers, A. L. (2009). Wind Energy Explained: Theory, Design and Application (2.ª ed.). John Wiley & Sons.
  8. Juárez-Hernández, S., & León, G. (2014). Energía eólica en el istmo de Tehuantepec: desarrollo, actores y oposición social. Problemas del Desarrollo, 45(178), 139-162.
  9. Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE). (2023, 10 de julio). Entrevista a Leopoldo Rodríguez, entonces presidente de AMDEE: "En Oaxaca tenemos instalados ya en operación 21 parques eólicos…". AMDEE.
  10. International Renewable Energy Agency (IRENA). (2025). Renewable Power Generation Costs in 2024. IRENA.
  11. Lazard. (2025). Levelized Cost of Energy+ (LCOE+), June 2025. Lazard.
  12. Agencia EFE. (2026, 11 de septiembre). México proyecta que su capacidad eólica crezca 84% hacia 2030 (declaraciones de Jorge Islas Samperio, subsecretario de Planeación y Transición Energética, SENER, en foro AMDEE-GWEC). EFE / Yahoo Noticias.
  13. Secretaría de Energía (SENER). (2015). Consulta previa, libre e informada a la comunidad indígena de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. Gobierno de México.
  14. Dunlap, A. (2018). "A bureaucratic trap": Free, prior and informed consent (FPIC) and wind energy development in Juchitán, Mexico. Capitalism Nature Socialism, 29(4), 88-108. https://doi.org/10.1080/10455752.2017.1334219
  15. Avila-Calero, S. (2017). Contesting energy transitions: Wind power and conflicts in the Isthmus of Tehuantepec. Journal of Political Ecology, 24(1), 992-1012.
  16. Zárate-Toledo, E., Patiño, R., & Fraga, J. (2019). Justice, social exclusion and indigenous opposition: A case study of wind energy development on the Isthmus of Tehuantepec, Mexico. Energy Research & Social Science, 54, 1-11.
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