Polinizadores: por qué tu comida depende de abejas y murciélagos

Cada vez que comes guacamole, calabaza en tacha o un pedazo de chocolate, le debes algo a un animal que casi nunca ves trabajar. Más de tres cuartas partes de los principales tipos de cultivos alimentarios del mundo dependen en algún grado de la polinización animal, y esos cultivos suman 35% del volumen mundial de producción agrícola [1]. En cinco décadas, su producción creció 300%: dependemos cada vez más de los polinizadores [1]. En este artículo revisaremos qué es la polinización, cuánto vale, qué pasa con los polinizadores en México y el mundo, y por qué "salvar a las abejas" es más complicado de lo que parece.
La referencia obligada es la evaluación de 2016 de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés), que sigue vigente. Ahí se explica que "la polinización es la transferencia de polen entre las partes masculinas y femeninas de las flores para permitir la fecundación y la reproducción" (traducido de la fuente original [1]). Algunas plantas se polinizan con el viento o solas, pero la mayoría necesita, al menos en parte, animales que acarreen el polen [1]. Las abejas encabezan la lista, con 20,077 especies conocidas, casi todas silvestres, pero también polinizan moscas, avispas, mariposas, escarabajos, aves, murciélagos y hasta algunos reptiles [1]. Solo unas cuantas abejas se manejan como ganado, sobre todo la melífera (Apis mellifera), nativa de África, Europa y Asia occidental y dispersada por los apicultores [1].
Según la IPBES, entre 5 y 8% de la producción agrícola mundial se debe directamente a los polinizadores, con un valor de 235,000 a 577,000 millones de dólares al año (a precios de 2015); ahí entran frutas, verduras, semillas y nueces clave para las vitaminas y minerales de tu dieta [1]. De los principales cultivos alimentarios, 87 dependen de la polinización animal y solo 28 no la necesitan; para la mayoría de las variedades de cacao, calabaza, vainilla, sandía y melón es esencial [2]. Para México, un cálculo del gobierno federal con datos de 2018 estima que la polinización aporta alrededor de 65% del valor del aguacate y unos 7,790 de los 8,200 millones de pesos de la calabaza, pero apenas 1,490 de los 29,790 millones del jitomate [5]. México es tierra de abejas: en 1993 se reconocían unas 1,589 especies nativas, y se calculaba que la cifra real podría superar con holgura las 2,000 [6]; en 1996, un recuento que ya sumaba especies y subespecies llegó a unas 1,800 [11]. Casi 85% de las especies que se cultivan aquí por sus frutos o semillas depende en algún grado de polinizadores [4]. La calabaza se domesticó en México, y tras ella se expandió por Norteamérica Peponapis pruinosa (hoy reclasificada por varios taxónomos como Xenoglossa pruinosa), abeja especialista que solo recoge polen de calabazas [7]. En la península de Yucatán, la cría maya de Melipona beecheii, la xunáan kab, retrocede por la deforestación, la migración de los jóvenes y el cambio a la abeja melífera, más productiva [8]. En Quintana Roo, un estudio de 2005 registró que el número de colonias cayó 93% entre 1981 y 2004 [8, 12]. Los agaves coevolucionaron con murciélagos nectarívoros [9]: el murciélago magueyero Leptonycteris yerbabuenae y otras dos especies de este grupo son los polinizadores principales de al menos tres especies de agave silvestre [5]. Pero el agave tequilero se replanta con hijuelos (clones) y se cosecha antes de florecer, lo que reduce el alimento de los murciélagos; dejar florecer 5% de las plantas de una hectárea podría alimentar al menos a 89 murciélagos cada noche [9]. En 2021, las secretarías de Agricultura y de Medio Ambiente, con Senasica, Conabio y Conanp, publicaron la Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sustentable de los Polinizadores [5].
Los polinizadores enfrentan amenazas como el cambio de uso de suelo, la agricultura intensiva, los pesticidas, los patógenos, las especies invasoras y el cambio climático [1]. Hay evidencia de que los neonicotinoides (insecticidas emparentados con la nicotina) pueden matar a las abejas o dañarlas sin matarlas, lo que se conoce como efectos subletales [1]. Una consulta formal a expertos calificó los cambios en la cobertura del suelo, el manejo agrícola y los pesticidas como motores muy importantes del declive en la mayoría de las regiones [3]. Y 16.5% de los polinizadores vertebrados está amenazado de extinción global [1]. Pero hay matices. La abeja melífera es ganado introducido en América, y una revisión de 2022 encontró que 66% de los estudios reporta efectos negativos de las abejas manejadas o introducidas sobre las silvestres, y de los pocos que midieron el impacto en su reproducción, 78% encontró daños [10]. Llenar la ciudad de colmenas puede quitarles flores a las nativas, y las colmenas manejadas aumentaron en el mundo en el último medio siglo [1]. La evidencia de declive tampoco es pareja: está documentada en el noroeste de Europa y Norteamérica, pero en América Latina faltan datos para un diagnóstico general [1], y en México no hay registros oficiales de largo plazo sobre pérdida de colmenas de abeja melífera [5]. La Estrategia nacional tampoco encontró estudios que midan el declive de mariposas, escarabajos, avispas, moscas o murciélagos [5]. Aun así, de 23 especies de abejorros evaluadas para Mesoamérica, 12 se consideraron amenazadas [5].
La buena noticia es que sabemos qué funciona. La IPBES recomienda revertir la simplificación de los paisajes agrícolas, conectar parches de vegetación natural y reducir el uso de pesticidas [1], y tú puedes hacer tu versión en el balcón. Siembra flores nativas que den néctar todo el año; sin jardín, un jardín vertical también sirve. Evita los insecticidas en casa, deja un rincón de tierra sin cubrir, porque muchas abejas nativas anidan en el suelo, y no mates avispas ni murciélagos por miedo: varias de sus especies también polinizan. Si compras miel, que sea local; si es de abejas sin aguijón, como la melipona, apoyas una tradición que mantienen pueblos mayas, nahuas y totonacos. En el campo, la agricultura regenerativa, la permacultura y los suelos vivos crean los paisajes diversos que estos animales necesitan, y tu menú puede empujar en esa dirección, como explicamos en cómo salvar al planeta a través de tu plato. Cuidar a quienes polinizan es, literalmente, cuidar tu próxima comida.
Referencias
- IPBES. (2016). Summary for policymakers of the assessment report of the Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services on pollinators, pollination and food production (S. G. Potts, V. L. Imperatriz-Fonseca, H. T. Ngo, J. C. Biesmeijer, T. D. Breeze, L. V. Dicks, L. A. Garibaldi, R. Hill, J. Settele, A. J. Vanbergen et al., Eds.). Secretariat of the Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services. https://doi.org/10.5281/zenodo.2616458
- Klein, A.-M., Vaissière, B. E., Cane, J. H., Steffan-Dewenter, I., Cunningham, S. A., Kremen, C., & Tscharntke, T. (2007). Importance of pollinators in changing landscapes for world crops. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 274(1608), 303-313. https://doi.org/10.1098/rspb.2006.3721
- Dicks, L. V., Breeze, T. D., Ngo, H. T., Senapathi, D., An, J., Aizen, M. A., Basu, P., Buchori, D., Galetto, L., Garibaldi, L. A., Gemmill-Herren, B., Howlett, B. G., Imperatriz-Fonseca, V. L., Johnson, S. D., Kovács-Hostyánszki, A., Kwon, Y. J., Lattorff, H. M. G., Lungharwo, T., Seymour, C. L., . . . Potts, S. G. (2021). A global-scale expert assessment of drivers and risks associated with pollinator decline. Nature Ecology & Evolution, 5(10), 1453-1461. https://doi.org/10.1038/s41559-021-01534-9
- Ashworth, L., Quesada, M., Casas, A., Aguilar, R., & Oyama, K. (2009). Pollinator-dependent food production in Mexico. Biological Conservation, 142(5), 1050-1057. https://doi.org/10.1016/j.biocon.2009.01.016
- Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, & Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. (2021). Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sustentable de los Polinizadores (ENCUSP). Gobierno de México. https://dof.gob.mx/2021/AGRICULTURA/EstrategiaPolinizadores.pdf
- Ayala, R., Griswold, T. L., & Bullock, S. H. (1993). The native bees of Mexico. En T. P. Ramamoorthy, R. Bye, A. Lot, & J. Fa (Eds.), Biological diversity of Mexico: Origins and distribution (pp. 179-227). Oxford University Press. https://digitalcommons.usu.edu/bee_lab_an/171
- López-Uribe, M. M., Cane, J. H., Minckley, R. L., & Danforth, B. N. (2016). Crop domestication facilitated rapid geographical expansion of a specialist pollinator, the squash bee Peponapis pruinosa. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 283(1833), 20160443. https://doi.org/10.1098/rspb.2016.0443
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- Trejo-Salazar, R.-E., Eguiarte, L. E., Suro-Piñera, D., & Medellín, R. A. (2016). Save our bats, save our tequila: Industry and science join forces to help bats and agaves. Natural Areas Journal, 36(4), 523-530. https://doi.org/10.3375/043.036.0417
- Iwasaki, J. M., & Hogendoorn, K. (2022). Mounting evidence that managed and introduced bees have negative impacts on wild bees: An updated review. Current Research in Insect Science, 2, 100043. https://doi.org/10.1016/j.cris.2022.100043
- Ayala, R., Griswold, T. L., & Yanega, D. (1996). Apoidea (Hymenoptera). En J. E. Llorente Bousquets, A. N. García Aldrete, & E. González Soriano (Eds.), Biodiversidad, taxonomía y biogeografía de artrópodos de México: Hacia una síntesis de su conocimiento (pp. 423-464). Universidad Nacional Autónoma de México. https://digitalcommons.usu.edu/bee_lab_an/170
- Villanueva-G., R., Roubik, D. W., & Colli-Ucán, W. (2005). Extinction of Melipona beecheii and traditional beekeeping in the Yucatán peninsula. Bee World, 86(2), 35-41. https://doi.org/10.1080/0005772X.2005.11099651